
La punción seca consiste en introducir una aguja fina —del tipo de las de acupuntura, sin inyectar ninguna sustancia, de ahí lo de «seca»— en un punto gatillo miofascial: un nódulo sensible dentro de una banda tensa del músculo que duele al presionarlo y que puede referir dolor a distancia.
La punción seca consiste en introducir una aguja fina —del tipo de las de acupuntura, sin inyectar ninguna sustancia, de ahí lo de «seca»— en un punto gatillo miofascial: un nódulo sensible dentro de una banda tensa del músculo que duele al presionarlo y que puede referir dolor a distancia.

Valoración y tratamiento en la consulta de fisioterapia.
No, aunque la aguja sea parecida. La acupuntura sigue un marco de puntos propio; la punción seca se dirige a un punto gatillo localizado por palpación en un músculo concreto, con un razonamiento anatómico. La aguja es el instrumento, no la disciplina. Comparten el material, pero el razonamiento clínico, la formación y los objetivos son distintos, y conviene saberlo antes de compararlas.
La técnica es intensa durante los segundos que dura, especialmente si hay respuesta de espasmo local. Después queda una molestia parecida a la de una agujeta, que suele durar entre uno y dos días. Se avisa antes precisamente para que esa molestia no se interprete como que algo ha ido mal.
Es preferible dejar pasar el día si el trabajo ha sido intenso, y retomar con carga suave. La zona tratada está sensible y no rinde igual. No hay riesgo en moverse, pero no es el día de buscar un récord. Tampoco conviene encadenar punción seca sobre el mismo músculo en días seguidos: el tejido necesita margen para recuperarse entre sesiones.
Los propios de una técnica invasiva: molestia local, algún hematoma pequeño. Se emplea material estéril de un solo uso y se trabaja con conocimiento de la anatomía de la zona, que es lo que evita los problemas relevantes. Hay situaciones en las que no está indicada y se valoran antes de aplicarla.