
La EPI aplica una corriente galvánica a través de una aguja colocada, con control ecográfico, en la zona degenerada de un tendón. La idea es provocar una respuesta local controlada en un tejido que ha dejado de repararse por sí solo, para que vuelva a activarse ese proceso.
La EPI aplica una corriente galvánica a través de una aguja colocada, con control ecográfico, en la zona degenerada de un tendón. La idea es provocar una respuesta local controlada en un tejido que ha dejado de repararse por sí solo, para que vuelva a activarse ese proceso.

Valoración y tratamiento en la consulta de fisioterapia.
Sí, durante la aplicación. Es una sensación intensa y localizada que dura pocos segundos por punción, y después queda molestia en la zona durante unas horas. Se avisa con antelación porque saberlo cambia mucho cómo se vive la sesión. La molestia posterior es esperable y no indica que algo haya ido mal. Lo que sí conviene comunicar es un dolor que aumente en días sucesivos en lugar de ceder.
Se plantea un número corto y se reevalúa con criterios objetivos: dolor durante la actividad, tolerancia a la carga y hallazgos ecográficos. Si no hay progreso, se replantea el tratamiento en lugar de sumar sesiones. Lo habitual es plantear tres o cuatro sesiones espaciadas y decidir con datos. Encadenar sesiones sin comprobar si el tendón tolera mejor la carga es el error más frecuente con esta técnica.
No, y este es el punto más importante. En las tendinopatías el tratamiento con mejor respaldo es la carga progresiva del tendón. La EPI se plantea cuando ese trabajo bien hecho se ha estancado, para desbloquearlo. Sin ejercicio detrás, no tiene sentido. Dicho de otra forma: si alguien ofrece EPI sin un programa de carga detrás, falta la mitad del tratamiento, que además es la mitad que sostiene el resultado en el tiempo.
No. Se valora según la localización, el estado del tejido en la ecografía y las estructuras que hay alrededor. La ecografía no es un accesorio: es lo que permite colocar la aguja donde corresponde y evitar lo que no se debe tocar. Hay localizaciones en las que la relación entre lo que aporta y el riesgo no compensa, y en esos casos se dice y se plantea otra vía.