Fisioterapia Mugisalud Bilbao
EPI — Electrólisis percutánea intratisular

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EPI — Electrólisis percutánea intratisular

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La EPI aplica una corriente galvánica a través de una aguja colocada, con control ecográfico, en la zona degenerada de un tendón. La idea es provocar una respuesta local controlada en un tejido que ha dejado de repararse por sí solo, para que vuelva a activarse ese proceso.

Técnicas de tratamiento

EPI — Electrólisis percutánea intratisular

La EPI aplica una corriente galvánica a través de una aguja colocada, con control ecográfico, en la zona degenerada de un tendón. La idea es provocar una respuesta local controlada en un tejido que ha dejado de repararse por sí solo, para que vuelva a activarse ese proceso.

Para qué se usa

• Tendinopatías crónicas que no han respondido a un tratamiento de carga bien hecho. • Zonas de degeneración localizadas y visibles por ecografía. • Casos en los que el trabajo activo se ha estancado pese a hacerse con constancia.
En la consulta

Cómo es una sesión

Se localiza la lesión con ecografía y se dirige la aguja al punto exacto bajo visión directa. La aplicación de la corriente resulta intensa durante los segundos que dura, y es frecuente notar molestia en las horas siguientes. La técnica se acompaña siempre de un programa de carga progresiva del tendón: sin esa parte, el efecto no se sostiene.
EPI — Electrólisis percutánea intratisular — Fisioterapia Mugisalud Bilbao

Valoración y tratamiento en la consulta de fisioterapia.

Evidencia

Qué dice la evidencia

Aquí conviene ser claro. Hay revisiones que describen resultados favorables sobre dolor y función en tendinopatías, y otras que concluyen que la evidencia disponible es escasa y de calidad metodológica limitada, con resultados poco consistentes. Es una técnica que puede aportar en casos seleccionados, y así se plantea: como complemento del ejercicio en tendones que se han estancado, no como tratamiento de primera línea ni como solución garantizada.

Qué se puede esperar

Una mejoría progresiva a lo largo de varias sesiones, siempre acompañada del programa de carga. Lo que no debe esperarse es un resultado inmediato ni la posibilidad de saltarse el trabajo activo: el tendón mejora porque se carga bien, y la técnica facilita ese proceso.
Cómo te atendemos

El mismo proceso en todos los casos

Escuchamos el motivo de consulta completo y exploramos antes de tratar. Las pruebas se piden cuando cambian la decisión, no por rutina. Explicamos qué ocurre, qué se va a hacer y en cuánto tiempo se reevalúa. Las técnicas acompañan; el ejercicio progresivo es lo que sostiene el resultado. El objetivo declarado es que puedas gestionar tu problema sin depender de la consulta.

Preguntas frecuentes

¿Duele?

Sí, durante la aplicación. Es una sensación intensa y localizada que dura pocos segundos por punción, y después queda molestia en la zona durante unas horas. Se avisa con antelación porque saberlo cambia mucho cómo se vive la sesión. La molestia posterior es esperable y no indica que algo haya ido mal. Lo que sí conviene comunicar es un dolor que aumente en días sucesivos en lugar de ceder.

¿Cuántas sesiones hacen falta?

Se plantea un número corto y se reevalúa con criterios objetivos: dolor durante la actividad, tolerancia a la carga y hallazgos ecográficos. Si no hay progreso, se replantea el tratamiento en lugar de sumar sesiones. Lo habitual es plantear tres o cuatro sesiones espaciadas y decidir con datos. Encadenar sesiones sin comprobar si el tendón tolera mejor la carga es el error más frecuente con esta técnica.

¿Sustituye al ejercicio?

No, y este es el punto más importante. En las tendinopatías el tratamiento con mejor respaldo es la carga progresiva del tendón. La EPI se plantea cuando ese trabajo bien hecho se ha estancado, para desbloquearlo. Sin ejercicio detrás, no tiene sentido. Dicho de otra forma: si alguien ofrece EPI sin un programa de carga detrás, falta la mitad del tratamiento, que además es la mitad que sostiene el resultado en el tiempo.

¿Vale para cualquier tendón?

No. Se valora según la localización, el estado del tejido en la ecografía y las estructuras que hay alrededor. La ecografía no es un accesorio: es lo que permite colocar la aguja donde corresponde y evitar lo que no se debe tocar. Hay localizaciones en las que la relación entre lo que aporta y el riesgo no compensa, y en esos casos se dice y se plantea otra vía.