
La diatermia aplica radiofrecuencia sobre el tejido para generar calor en profundidad, algo que no se consigue con una fuente de calor superficial. Ese aumento de temperatura local incrementa el riego sanguíneo de la zona y reduce la sensación de dolor, lo que facilita moverse mejor durante y después de la sesión.
La diatermia aplica radiofrecuencia sobre el tejido para generar calor en profundidad, algo que no se consigue con una fuente de calor superficial. Ese aumento de temperatura local incrementa el riego sanguíneo de la zona y reduce la sensación de dolor, lo que facilita moverse mejor durante y después de la sesión.

Valoración y tratamiento en la consulta de fisioterapia.
No. Se busca un calor agradable y creciente, y la intensidad la marca la sensación del paciente. Si en algún momento resulta excesiva, se baja. La técnica se aplica con el fisioterapeuta moviendo el cabezal, precisamente para que el calor no se concentre en un punto. El calor debe ser confortable en todo momento. Una sensación de quemazón puntual indica que hay que bajar la intensidad o cambiar el contacto, y se corrige sobre la marcha.
No. Una fuente de calor superficial calienta la piel; la radiofrecuencia genera el calor en el tejido profundo, que es donde suele estar el problema. La sensación puede parecerse, pero el alcance no es el mismo. Eso no significa que sea mejor en todos los casos: para una zona superficial, una fuente de calor sencilla puede bastar y es mucho más barata de aplicar en casa.
No. Hay situaciones en las que el calor no está indicado —procesos inflamatorios agudos, algunas condiciones médicas, portadores de determinados dispositivos— y se valoran antes de aplicarla. Es una de las razones por las que la primera sesión incluye siempre una anamnesis completa. También hay que valorar la zona: no se aplica sobre determinadas regiones ni en presencia de material implantado sin comprobarlo antes.
Se usa dentro de un plan, no como serie cerrada. Si aporta, acompaña al tratamiento las sesiones que haga falta; si no cambia nada, se retira y se dedica ese tiempo a lo que sí funciona. Al ser una herramienta dentro de la sesión y no un tratamiento independiente, no tiene sentido hablar de tandas cerradas de diatermia: se usa mientras facilite el trabajo activo y se retira cuando deja de aportar.