
Es una punción en la que, además de la aguja, se aplica una corriente eléctrica de baja intensidad a través de ella. La aguja actúa como electrodo y lleva el estímulo directamente al tejido que interesa, en lugar de aplicarlo desde la superficie de la piel.
Es una punción en la que, además de la aguja, se aplica una corriente eléctrica de baja intensidad a través de ella. La aguja actúa como electrodo y lleva el estímulo directamente al tejido que interesa, en lugar de aplicarlo desde la superficie de la piel.

Valoración y tratamiento en la consulta de fisioterapia.
Se nota una sensación de hormigueo o de contracción rítmica, nunca dolorosa. La intensidad se sube poco a poco y la marca el propio paciente: el nivel correcto es el que se tolera con comodidad, no el máximo que se aguante. Si en algún momento resulta desagradable se baja o se retira sin más; forzar la intensidad no mejora el resultado y sí empeora la experiencia.
En el tipo de corriente y en el objetivo. La electropunción busca un efecto sobre el dolor y el tono muscular; la EPI aplica corriente galvánica sobre un tendón degenerado buscando una respuesta reparativa. Son técnicas distintas aunque ambas usen aguja y corriente. También difieren en el contexto: la electropunción se aplica sobre músculo y la EPI sobre tendón, con control ecográfico y en otro tipo de lesión.
Se plantea un número corto y se reevalúa. Si aporta, se continúa; si no, se cambia. Encadenar sesiones sin revisar si están sirviendo es el error más común con las técnicas invasivas. En la práctica se plantean tres o cuatro y se decide con criterios: si el dolor y la función han cambiado, se continúa; si no, se cambia de enfoque en lugar de repetir lo mismo esperando otro resultado.
Es una de las situaciones en las que no está indicada. Por eso en la primera consulta se pregunta por antecedentes, medicación y dispositivos: hay condiciones que descartan las técnicas con corriente y conviene saberlo antes. Lo mismo ocurre con el embarazo, con determinados implantes metálicos y con algunos trastornos de la coagulación. Por eso la anamnesis no es un trámite: es lo que descarta las contraindicaciones antes de tocar nada.