
Consiste en aplicar un estímulo eléctrico sobre un nervio periférico mediante una aguja colocada junto a él con control ecográfico. El objetivo no es actuar sobre el músculo sino sobre la señal nerviosa: modular el dolor y recuperar la activación de la musculatura que depende de ese nervio.
Consiste en aplicar un estímulo eléctrico sobre un nervio periférico mediante una aguja colocada junto a él con control ecográfico. El objetivo no es actuar sobre el músculo sino sobre la señal nerviosa: modular el dolor y recuperar la activación de la musculatura que depende de ese nervio.

Valoración y tratamiento en la consulta de fisioterapia.
Se hace precisamente por eso con control ecográfico: la aguja se ve en todo momento y se coloca junto al nervio, no dentro. La ecografía es lo que convierte esta técnica en algo controlado, y por eso no se aplica a ciegas. Los efectos posibles son los propios de cualquier técnica con aguja: molestia local y, ocasionalmente, un hematoma pequeño. Se explican antes de empezar.
Hormigueo o una contracción rítmica en la zona que inerva ese nervio. Es una sensación llamativa la primera vez pero no dolorosa, y sirve además de comprobación: si aparece donde corresponde, la colocación es correcta. La intensidad la marca el paciente y se mantiene en un nivel cómodo. Después es habitual notar la zona algo cansada durante unas horas, como tras un trabajo muscular.
Para dolores que siguen el trayecto de un nervio y para situaciones en las que un músculo ha dejado de activarse bien tras una lesión. No es una técnica para cualquier contractura: si el problema es muscular, hay opciones más directas. Se plantea con un objetivo concreto y medible —reducir un dolor localizado, recuperar la activación de un músculo— y se comprueba si se cumple. Si no aporta en pocas sesiones, se retira.
No. Facilita que el músculo responda para que el ejercicio pueda hacerse en condiciones. El trabajo activo sigue siendo lo que produce el cambio duradero. Su papel es abrir una ventana en la que el ejercicio se pueda hacer bien: si un músculo no se activa, ningún programa de fuerza va a progresar por mucho que se insista. Una vez recuperada esa activación, la técnica deja de tener sentido.