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Reeducación Postural Global (RPG)

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Reeducación Postural Global (RPG)

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Es un método que trabaja con posturas mantenidas y activas, sostenidas durante varios minutos, con la idea de tratar las cadenas musculares en conjunto en lugar de un músculo aislado. El fisioterapeuta corrige la postura durante todo el tiempo que dura cada posición.

Ejercicio terapéutico

Reeducación Postural Global (RPG)

Es un método que trabaja con posturas mantenidas y activas, sostenidas durante varios minutos, con la idea de tratar las cadenas musculares en conjunto en lugar de un músculo aislado. El fisioterapeuta corrige la postura durante todo el tiempo que dura cada posición.

Para qué se usa

• Dolor de espalda recurrente asociado a rigidez y a limitación de la movilidad. • Retracciones musculares que condicionan la postura y el movimiento. • Cuadros en los que el trabajo segmentario ha dado resultados parciales. • Personas que buscan un abordaje global y toleran bien el trabajo lento y sostenido.
En la consulta

Cómo es una sesión

Es una sesión individual y larga en comparación con otras. Se adoptan posturas concretas que se mantienen durante minutos mientras el fisioterapeuta corrige de forma continua las compensaciones que van apareciendo. Requiere concentración y una respiración pautada, y es un trabajo activo aunque desde fuera parezca estático.
Reeducación Postural Global (RPG) — Fisioterapia Mugisalud Bilbao

Valoración y tratamiento en la consulta de fisioterapia.

Evidencia

Qué dice la evidencia

En dolor lumbar crónico, la RPG muestra mejoras de dolor y función, con resultados que en algunos estudios se mantienen mejor a medio plazo y otros que a un año se igualan con otros tratamientos. Comparada con otras formas de ejercicio no hay una superioridad clara. Se plantea, por tanto, como una opción válida entre varias, elegida según el perfil de cada persona.

Qué se puede esperar

Ganancia de movilidad y reducción del dolor de forma progresiva, con un ritmo más lento que el de otras técnicas. Requiere constancia y varias sesiones antes de valorar si está funcionando.
Cómo te atendemos

El mismo proceso en todos los casos

Escuchamos el motivo de consulta completo y exploramos antes de tratar. Las pruebas se piden cuando cambian la decisión, no por rutina. Explicamos qué ocurre, qué se va a hacer y en cuánto tiempo se reevalúa. Las técnicas acompañan; el ejercicio progresivo es lo que sostiene el resultado. El objetivo declarado es que puedas gestionar tu problema sin depender de la consulta.

Preguntas frecuentes

¿Es un método pasivo?

No, aunque lo parezca. Las posturas son activas: hay que sostenerlas, respirar de una forma determinada y corregir de forma continua las compensaciones. Al terminar una sesión se nota el trabajo realizado. Es habitual terminar con sensación de cansancio y de haber trabajado, aunque desde fuera la sesión parezca tranquila. Requiere además concentración sostenida, que para algunas personas es la parte más exigente.

¿Cuántas sesiones hacen falta?

Es un método de recorrido medio, no de dos o tres sesiones. Se plantea una tanda y se reevalúa con criterios: movilidad ganada, dolor y función. Si tras esa tanda no hay cambio, tiene más sentido cambiar de enfoque que insistir. Al ser sesiones individuales y largas, conviene tener claro ese compromiso antes de empezar: es un método que pide continuidad y que no rinde con sesiones sueltas y espaciadas.

¿Me va a corregir la postura?

Se gana movilidad y control, y con ello la postura suele cambiar. Pero conviene aclarar algo: no existe una postura correcta única, y muchas «malas posturas» no causan dolor por sí solas. El objetivo es moverse mejor y con menos molestias, no alcanzar una figura ideal. Muchas personas con posturas consideradas incorrectas no tienen ningún dolor, y muchas con posturas impecables sí. Por eso el objetivo del tratamiento se define en términos de función y de síntomas, no de estética.

¿Es compatible con otros tratamientos?

Sí, y de hecho suele combinarse con terapia manual o con trabajo de fuerza según el caso. Lo que se evita es solapar métodos sin criterio: cada cosa se incorpora con un objetivo y se retira cuando deja de aportar. Lo que se evita es solapar tres o cuatro métodos a la vez, porque entonces resulta imposible saber cuál está aportando y cuál se podría retirar.