
Aborda los dolores de cabeza y de cara de origen musculoesquelético, sobre todo los que tienen su origen en el cuello. Un porcentaje relevante de las cefaleas que se viven como «migraña» tiene un componente cervical que responde al tratamiento manual y al ejercicio.
Aborda los dolores de cabeza y de cara de origen musculoesquelético, sobre todo los que tienen su origen en el cuello. Un porcentaje relevante de las cefaleas que se viven como «migraña» tiene un componente cervical que responde al tratamiento manual y al ejercicio.

Valoración y tratamiento en la consulta de fisioterapia.
La migraña es un cuadro distinto y su tratamiento es médico. Dicho eso, muchas personas con migraña tienen además un componente cervical que sí responde a fisioterapia y que puede reducir la frecuencia de las crisis. La valoración sirve precisamente para separar qué parte es cuál. Reducir el componente cervical no cura la migraña, pero en muchos casos disminuye la frecuencia de las crisis y la intensidad del dolor de fondo entre ellas.
Hay señales orientativas: que empeore con posturas mantenidas, que se acompañe de rigidez cervical, que sea siempre del mismo lado y, sobre todo, que la presión sobre determinados puntos del cuello reproduzca el dolor conocido. La exploración lo comprueba. También ayuda el patrón temporal: una cefalea que aparece al final de jornadas largas de pantalla y mejora los fines de semana apunta a un componente mecánico claro.
Se plantea un plazo de varias semanas y se reevalúa con un registro de frecuencia e intensidad. Llevar ese registro es útil: la memoria del dolor es mala y sin datos cuesta valorar si hay cambio real. Un registro sencillo basta: días con dolor, intensidad del 0 al 10 y qué lo desencadenó. Con dos o tres semanas de datos se ve con bastante claridad si hay tendencia.
No. Lo que se ajusta es la postura mantenida y las pausas, que son el factor modificable. Cambiar de trabajo no es la solución ni suele ser posible; cambiar cómo se organiza la jornada, sí. Las medidas concretas suelen ser pequeñas y sostenibles: pausas breves y frecuentes, cambiar de posición, subir la pantalla. Lo que no funciona es una lista de recomendaciones genéricas que nadie aplica.